Pestañas

10 octubre 2005

update

pues por BCN todavía nos estamos recuperando de la venida del torete. Hemos pasado un findesemana relajado. Ni siquiera hemos ido al cine..... como viene siendo habitual en nuestra rutina findesemanera. El sábado por la noche fuimos a cenar a un restaurante Sirio. Mamá podría escribir 40 líneas sobre este acontecimiento. Yo seré parco en palabras, como viene siendo habitual: comimos Sawharma, que es el cordero este que lo asan dando vueltas en un palo, acompañado de hummus (aprox puré de garbanzos) y muttabala (cebolla y pimientos asados que se sirven frios condimentado con.... no sé) Pa empujar ponen pan de pita (del pita pita del, como dice la canción) pero a diferencia de los restaurantes griegos, aqui lo ponen frío, y, por que no.... tirando a seco e insípido. También te obsequiavan con un par de croquetas vegetales que no me acuerdo qué tenían ni como se llamaban. Eran naranjas. Vero os podrá ampliar este detalle. En fin, fue un avelada bonita y original, aunque de postre pidiera arroz con leche; eso sí, con un impronunciable nombre sirio. Los camareros eran majos, algunos moros y outros non. Y nosotrois no fuimos majos, ya que solo teníamos en nuestro haber un billete de 10€ y casi no dejamos propina. En fin.... que desastre.
UOPS!!! Vero ha salido media hora antes de franchute. Me voy a buscarla. Bicos

3 comentarios:

Sailor dijo...

Mmm.. Será sirio, pero lo que dices lo ponen también los griegos de los kebabs. Al puré de garbanzos le llaman "falaffel" o algo así. Últimamente también recuerdo haber visto algo parecido a las croquetas... Creo que hay espionaje industrial.

Josi dijo...

Joer, lo que llega a pasar en el microcosmos de una casa, o de un cerebro. Lo de Milocha y sus gustos masculinos es de traca, yo ya me imaginaba un bocoi.
Nosotros íbamos a pasar la tarde-noche en casa, pero recibida la noticia del aprobado hemos decidido ir a tomar unas cervezas: una por nosotros y otra por David, que él no puede porque tiene que estudiar. Y después las que Buda mande.
Esperemos que el torete llegue de una pieza y contento, que Iago y Vero nos dejaron el listón muy alto. Yo intenté hacer méritos aguantando estoicamente la final del programa ése de Mira Quien Baila... y éso que el lunes es el único día que nos sentamos delante de la tele para ver CSI, lo sé, otra basurilla.
Por cierto, papá que se pasará por casa al llegar a coger una copia de sus llaves porque las suyas se las dejó en casa y su chica está trabajando.
Me he lastimado la muñeca doblando ropa (si es que encima de la cama tampoco hacía daño a nadie, hombre), papá dice que me la he "abierto". No sé si ir al médico o pedirle al maestro Tendsin que me haga una sanación. ¿Hay solución con un masaje, Iago?
Feliz Pilarín y feliz desfile y misa.
Bicos

Sailor dijo...

Bueno, sí, aprobé, qué pasa. Es lo normal, si estudias, apruebas, no tiene secretos, pero por algún motivo no siempre se cumple. Vale que pensaba que me había salido bien, que es un examen que ya nunca debería de darme problemas,... Pero uno no se acostumbra y cada vez que abro la de momento- maldita página del instituto de estudios fiscales me tiembla todo. Ansiolíticos y agujas incluidas.

Ahora seguimos adelante, como el años pasado. El examen de ahora es el más complejo de los tres: el primero es un coñazo, pero si te lo sabes apruebas. El tercero es inabarcable, de ahí su complejidad. Pero el de Contabilidad es sumamente subjetivo, porque no es una ciencia exacta en cuando a la forma de resolver las cosas.

Los enunciados tienden a ser poco precisos y lo normal es que te pidan cosas ilegales, que inclumplen la LSA o la Ley del Impuesto de Sociedades; lo gracioso es que no lo hacen para pillarte, sino que realmente creen que ser puede hacer. Si no lo haces, estás suspenso; si lo haces, estás contaviniendo la ley. Son así.

El año pasado, en el examen había que elegir una alternativa en el coste de un producto: pagar un seguro que imponía la Ley (10.000€) o no hacerlo y exponerse a la multa si te pillan (8.000€). ¿Qué responder? ¡Que es el fisco quien te corrige! La repuesta: como economistas, lo más barato, había que elegir arriesgarse a la multa.

Total, que entre lo poco que saben y lo abierto de las posibilidades, es muy complejo. El año que llegué al último, cuando suspendí, lo primero que pensé fue "¿Por qué?" Lo segundo: "Mierda, otra vez el examen de contabilidad..."

Con todo, tengo mucho ánimo. Que la fuerza sea conmigo.

¡Bicos!