Bueno, ya está todo el pescado vendido. Ya quedó hecho el examen, y ahora a esperar que nos den el veredicto. No sé qué puedo decir. Lo que siento es que fue una tomadura de pelo; se pueden poner exámenes difíciles sin enredar mucho si tenemos en cuenta lo voluminoso de la materia. No hace falta hacer exámenes en los que cada pregunta sea una putada, como fue el caso. Es decir, se abrió la veda y empezó la caza del opositor. No sé poner ejemplos al respecto para explicar por qué considero que fue una canallada; es como si uno se examina de Derecho Constitucional y le preguntan qué tiempo hacía el día de la semana en que se publicó la Constitución. Cosas así, que lamentablemente ni supe ayer, ni sabré tras 15 años de estudio. Después, los ejercicios, completitos: no les faltó poner una sola trampa. De acuerdo que una oposición es así, pero lo que está claro es que no por saber más se aprueba este examen. Han conseguido que al final sea una tómbola; así, aprobarán a gente que no se lo merezca porque sí ha tenido suerte. Y un examen de este calibre precisa de mayor rigor, no convertirlo en un sorteo.
De todos modos, no insistiré más en esto porque siempre me queda la sensación de que lo que estoy haciendo es echar balones fuera para tener a quién culpar en caso de no aprobar. Y no es así, pero es lo que parece.
Debo decir que no sé si aprobaré o suspenderé, simplemente, no sé nada. Puede ser cualquier cosa porque yo he hecho lo que tenía que hacer; el resto es un invento de ellos.
¡Bicos!
1 comentario:
Ánimo irmanciño, ahora a disfrutar de unas merecidas vacaciones el ese limbo que es la espera.
Bicos
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