Dice el taoismo que, cuando algo sucede hay que preguntarse: “¿quién sabe si esto que me sucede es bueno o es malo?”
Hace no mucho más de un mes que rechazaba un trabajo fijo y centraba mi apuesta en otro terreno. Esta semana veo en el Diari de Sabadell a algunos de mis ex-compañeros manifestandose en plena vía pública. Me cuentan días más tarde que la que iba a ser mi empresa, les ha retirado las primas de producción, con lo que, de golpe, de un mes para otro, han empezado a cobrar 300€ menos al mes; así que se han lanzado a cortar carreteras. No es para menos. Si yo hubiera estado trabajando alli ahora, cobraría menos que estando en paro. Qué cosas, no?
Hace no mucho menos de 5 años que comprábamos Vero y yo nuestra primera vivienda. No fue una decisión sencilla, no. De alquilar una casa de 90m2 muy mona con un huertecillo, a “poseer” un pequeño piso, 4º sin ascensor, en un barrio humilde de una ciudad del extrarradio de una gran capital. ¿Vale la pena el cambio de verbo? En un primer momento no: lo que se pierde es instantáneo y lo que se gana no tanto, así que ES MALO. En un segundo momento se impone la razón: por un lado la vivienda siempre se revaloriza y por otro, parte del dinero que gasto al mes en vivienda, es para nosotros, no para algún otro desconocido arrendatario, así que ES BUENO En un impredecible tercer momento, en el que decidimos vender nuestro pequeño y humilde piso, resulta que el modelo económico tal como lo conecíamos parece desmoronarse, y no conseguimos sacarle a nuestra inversión inmobiliaria el beneficio esperado pero.......... ¿¡ES MALO!?
Activamos un plan B y lo que parecía ser un defecto (obligados a seguir haciendo kilómetros con la moto todos los días) parece que se transforma en virtud, y dentro de dos semanas podremos estar disfrutando de un pisito que sería el sueño de muchos: bonito, céntrico, cerca del trabajo...... ES BUENO!!!
Una visión ñoña del taoísmo, a la que tengo que decir que yo recurro con no poca frecuencia, es la que se resume en la frase “lo que tenga que ser, estará bien”. Porque si algo puede ser bueno o malo y parece resultar malo, pero las consecuencias malas pueden ser, ulteriormente buenas y así hasta el infinito....... pues mejor me olvido de las malas y me quedo solo con las buenas. Es lo que se suele llamar “mirar el lado bueno”
Pero esto no es solo una simplificación, implica algo más profundo.
La versión taoísta original podría perfectamente plantear una suerte de vida en la que los acontecimientos son plenamente azarosos y somos nosotros los que a posteriori les damos un valor positivo o negativo. Sin embrago la versión ñoña implica la idea de Destino Ya Trazado
Una idea que a los orientales les encanta y de la que el mundo occidental recela, es la idea de los ciclos. Cada reencarnación es un ciclo, por ejemplo. En occidente consideramos el tiempo como algo lineal. El mundo fue creado en un momento X y deaparecerá en un momento Y. Nuestra vida arranaca en esta tierra en algún segundo de algún minuto de algún mes de algún año y termina de manetra análoga, pero justo en ese momento subimos al cielo o bajamos a los infiernos donde estaremos hasta el fin de los tiempos en ese momento Y. Alguien me contaba hace poco que los físicos de la India (sí, la India es un potencia en lo que a Física se refiere) están haciendo denodados efuerzos por desmontar la teoría del Big Bang, porque implica esta idea de CREACIÓN, de principio (y de fin), que ha ellos les parece aberrante.
Es por esto que mis ex-compañeros pueden pensar de su bajada de sueldo (que a todas luces parece una puta mierda) “¿quién sabe si es bueno o es malo?” Y puede que de alguna manera sea bueno, de manera que el el hecho de no haber podido vender nuestro piso y vivir ahora en un pisito precioso no sabremos si es bueno o malo hasta un momento futuro. Y esto amigos, son pensamientos circulares.
Pero estos ciclos de pensamiento en que cada consecuencia de cada acto puede ser buena o mala es para mi insondable, como lo es la idea de “infinito”. Así que deshago este círculo ateo, lo convierto en una línea. Una línea ya trazada. Estoy creando a Dios. Este Dios nos dota de Destino. Y ese Destino ha de ser bueno para todos, igual no hoy, pero seguro que mañana o pasado mañana. Por eso afirmo sin miedo y sin pudor: “lo que tenga que ser, estará bien”.
Bicos
5 comentarios:
Los gallegos somos los reyes de la relatividad, ¿quién es Einstein? Un descendiente de gallegos que dio forma con número y letras al famoso dicho que los gallegos no sabemos si subimos o bajamos.
¿Indecisión? ¡No! Una escalera sube si vamos hacia arriba; pero igual que subimos, bajaremos, en esa u otra escalera porque la que otros subirán. Nada es una verdad absoluta, todo es un lapso en en tiempo, una ecuación con tantos términos variables como queramos.
Ver las cosas por el lado positivo o negativo va con cada uno y con cada momento. Ver positivo que a uno le rebajen el sueldo es imposible, salvo que sirva de detonante para pasar a otra vida que quizá ansiábamos, pero a la que no nos atrevíamos a pasar.
Más que verlo de una manera en cada momento, creo que hay que adaptarse a lo que no hayamos pedido o no podamos cambiar, para por lo menos saber sacarle partido a la situación. Entonces sí se podrá ver definitvamente positivo, al menos como experiencia.
Una conocida frase atribuida a Reinhold Niebuhr dice "dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo y sabiduría para poder diferenciarlas", que por manida ya da un poco de grima pero viene a abundar en lo de la línea recta del EMM y lo del último párrafo de Sailor.
El destino es una religión: se tiene fe, se confía y se cree. No me place la idea, sin embargo ¿existe el libre albedrío?
Según me explican los compañeros budistas, existe el principio de "interrelación" por el que las cosas que suceden no se miran de manera separada sino como manifestación completa de la realidad. Seguir el hilo de este principio no es fácil, pero explicaría por qué no se sabe si lo que nos pasa es BUENO o MALO hasta que lo miramos como parte de un todo. Aún así son conceptos difíciles de asir.
A mí me gusta la idea budista de la reencarnación, de la espiral de la vida, del Karma, de ser parte de un flujo de energía sin memoria del pasado porque nos vamos deprendiendo del ego hasta que nos iluminamos y somos libres.
A mí aún me queda camino para rato (aquí estoy en mitad de la escalera) pero mientras tanto también intento mirar las cosas con perspectiva.
Salud y Tao
Entrar en estas profundidades da respeto, pero allá voy!
Yo... la felicidad que vengo sintiendo últimamente por la aventura de la otra tienda y todo el beneficio que eso supone (como poder disfrutar de un precioso piso en el centro de BCN) se empaña cada vez que pienso que si mi sobrino Oriol no se hubiera caído a una piscina, esto, probablemente, no me hubiera pasado.
Precisamente este trago ha hecho que opine que la vida no es comprensible. Y si no es comprensible, no es controlable. Y si no es controlable... porqué preocuparse?
Cuesta no preocuparse cuando pasan cosas graves, y también cuando le quitan a uno 300€ de su sueldo, claro que sí.
Pero la lógica manda, y esta dice que de nada sirve preocuparse, porque todo tiene dos caras o más, así que ojito con lo que nos parece bueno y malo...
A mi también me gusta la idea de la reencarnación, porque me libera, me deja creer que lo que no pueda hacer en esta vida, lo que no logre expresar o entender, tal vez pueda en la próxima.
En cambio, al contrario de Iago, no consigo entender lo finito, así que la idea de iluminarme y tal, no sé si me place tanto. Bueno, que no lo entiendo, digo, que algo se acabe, que permanezca, que no cambie. Porque yo creo en el cambio perpetuo.
Y ya está. Sacabao.
Pues a filosofar vamos, que la situación lo pide.
A mí la duda metafísica de ser o no ser, bueno o malo, finito o infinito me parece algo irreal y sin fundamento. Esa dualidad,desde mi discreto punto de observación, solo se da en los planteamientos filosóficoreligiosos.
En la vida real nada es bueno o malo, blanco o negro, digno o indigno, todo es cuestión de grado y ahí, en un punto cualquiera, nos posicionamos los pobres mortales y cualquier suceso que analicemos.
Si nos metemos en filosofías Tao o Zen entramos en un galimatías que se limita a decir que el fin es el principio y lo finito infinito. Nunca logré sacar en limpio nada, bueno, sí, saco confusión , el vacío, la nada y no la "iluminación" que predican.
El Tao, dicen, es el camino. Pues mi Tao lo encontré un día en un proverbio que decía:
La felicidad no es un lugar al que haya que llegar sino un modo de viajar.
A mí me sirve y trato de tenerla presente.
Bicos y felicidad: acaba de decir le tv que el euríbor acaba de bajar de nuevo y está ya por debajo de 2 puntos. Esto sí que es un buen Tao.
¡Puf! Los comentarios son tan profundos, empezando por el de Iago, que sería para mi un ejercicio tremendo el comentar el comentario Iaguista.
Las cosas son buenas y son malas, sólo la resignación nos ayuda a soportarlas.
No creo en la reencarnación y menos si pienso que me puedo reencarnar en una rata y me liquidan a escobazos.
Mi filosofía ha sido vivir el presente. Que tengo 4 duros, pues me compro unos percebiños y ¡a disfrutar! Quién sabe si mañana no estaré criando malvas. Por otra parte me relaja decir que "no tengo pasta". Parece una contradicción pero es que yo soy una contradicción. Me digo y me contradigo y me hago de la "picha" un lío.
Por otra parte algo es cierto, si nos fijamos en el caso del hijo de mis vecinos, veremos que no tenemos fecha de caducidad, nos podemos ir de éste mundo en cualquier momento. Entonces para que angustiarnos. Se trata de estar mentalmente preparados para no despertar, por ejemplo, de una operación. Hay gente que le angustia por si no se despierta de una mesa de quirófano, piensa ¡tengo tantas cosas que hacer! Nadie es imprescindible y lo que uno empieza, lo acaba otro.
Además, la ilusión por la vida, se acaba antes, mucho antes, dependiendo de la que se viva, y yo se de lo que hablo. (las ilusiones por uno/os no acallan el dolor por otros, que le pregunten a una madre que haya perdido un hijo, si el/los que quedan le hacen olvidar).
En fin, que el Tao, el Karma y la relatividad es una carallada.
Felicidad para todos/as (vascos y vascas, catalanes y catalanas e irlandeses y GALEGOS/AS
Publicar un comentario