Pestañas

22 abril 2009

MIEDO

Hace solete y se acumulan los festivos, parece que es buena señal aunque yo sigo con la sensación de tener la cabeza metida en un calcetín de lana y el calcetín metido en un ampli, todo suena alto pero la calidad es lamentable. Debe ser el fenómeno de la primavera y el cuerpo humano, con la sangre sacudiéndose el descongelante, las hormonas a su rollo y el inicio del tobogán hacia el infierno veraniego del Planeta Chancla.

Pues pensaba en lo que decía Punset, ese señor tan simpático de exiguo pelo a lo afro, eso de que los humanos tenemos la habilidad de vivir con intensidad sensaciones con sólo pensarlas, que podemos vivir una auténtica angustia ante el solo pensamiento de algo que va a pasar en el futuro (un examen, una entrevista, hablar en público, una cita, etc) y cuando ese algo ocurre volvemos a pasar por esa angustia, con la salvedad de que normalmente la realidad no es tan mala como la imaginábamos. Qué cosa.

Lo mismo pasa con el miedo, y esto viene a que resulta que soy miedosa, qué putada, desde que me he dado cuenta intento lidiar con ello como puedo, porque yo prefiero ser valiente así que cuando leo u oigo algo relacionado con el miedo se le levantan las orejillas y presto atención. Hace unos días en El Pais Semanal aparecía un artículo de psicología acerca del tema, tan interesante que me hubiese gustado poner aquí el enlace pero no lo he encontrado, a ver si lo escaneo.

Lo más revelador fue el concepto siguiente: el miedo como señal, sí, está apuntando a algo que no funciona, algo que hay que solucionar y que no me va a dejar avanzar; de ahí que el miedo se convierta en un método de señalización segura de aquéllo que no va bien. Qué bueno, no? Modificando el acercamiento a determinadas situaciones o la no huida de ellas mejorará mi calidad de vida, así podré sacar la cabeza del calcetín, el calcetín del ampli y todo sonará armonioso.

Demonios fuera.

4 comentarios:

Supernova dijo...

El otro dia me atacó de nuevo una avispa, en la tienda, y como me pilló desprevenida, me acorraló detrás del mostrador, la muy despiadada...

No pude correr, pero si hubiera podido, te aseguro que la adrenalina que tenía encima hubiera conseguido que batiera récord. Y además me sentí con la fuerza del mismísimo Hulk, y la hubiera despedazado de un manotazo si no llega a irse hacia el escaparate.

El miedo puede paralizarte, o puede sacar la increíble persona que hay en ti.

Cierto es que cada situación es nueva y una nunca sabe cómo va a reaccionar, y eso también genera desasosiego.
Pero solo viviendo situaciones que den miedo se aprende a manejarlas.

Pero ya verás, sea lo que sea lo que te provoca que sientas tu cabeza dentro de un calcetín, mañana será una nueva hazaña conseguida.

Así que, cálzate las chanclas, respira hondo... y a por ellos, que son pocos y cobardes!!

Josi dijo...

Gracias! Espero qué tú también le ganes a las avispas y a todo lo que venga con aguijón. Mucho ánimo!

Sailor dijo...

La abeja da pánico. El miedo es otra cosa más amplia, que puede condicionar las masas hasta el punto de ser el arma más potente que se teine en la actualidad.

Se tiene miedo de dejar las armas nucleares por miedo a que los de "eje del mal" que las tienen decidan hacer uso de ellas. Por miedo o por "seguridad"... el mejor eufemismo del miedo.

Por seguridad existe Guantánamo; por seguridad se invadió Irak; por seguridad nos despelotan en los aeropuertos y nos abren las maletas de manera impúdica por si acaso llevamos calzoncillos-bomba; por seguridad tenemos que tirar colonias, bronceadores o botellines de agua por si son artefactos explosivos.

Lo peor es que habrá quien lo defienda. Con el miedo se domina la gente. Al final acabaremos como en el experimento de los monos:

"Un equipo de científicos colocó a cinco monos en una jaula y, en su interior, una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos. Cuando uno de los monos subía a la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre el resto. Después de algún tiempo, cuando algún mono intentaba subir, los demás se lo impedían a palos. Al final, ninguno se atrevía a subir a pesar de la tentación de los plátanos. Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos.
Lo primero que hizo el nuevo fue subir por la escalera, pero los demás le hicieron bajar rápidamente y le pegaron. Después de algunos golpes, el nuevo integrante del grupo ya no volvió a subir por la escalera. Cambiaron otro mono y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo en la paliza al novato. Cambiaron un tercero y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fueron sustituidos.

Los científicos se quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos. Ninguno de ellos había recibido el baño de agua fría, pero continuaban golpeando a aquel que intentaba llegar a los plátanos. Si fuese posible preguntarle a alguno de ellos por qué pegaban a quien intentase subir a la escalera, seguramente la respuesta sería:

“No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así”.

Seremos como monos. Quizá lo seamos ya.

Cheliñas dijo...

Reflexionando sobre el miedo a las siete de la tarde.
El miedo a un suceso real es un rasgo adaptativo para los animales y, como no, para la especie humana. Es adaptativo porque es útil : ante una situación de miedo suenan las alertas en nuestro cuerpo y sube el nivel de adrenalina. Nuestro organismo optimiza sus recursos y al instante estamos preparados para afrontar el peligro.
Cuando estas señales de miedo no funcionan o, por inconsciencia, las ignoramos, nos convertimos en seres tan vulnerables como los niños, los ancianos o los dementes.
Así visto, el miedo no lo veo como algo negativo en sí mismo. Es como la fiebre que avisa de un peligro de salud o como el dolor que nos alerta de que algo va mal. Pienso que en nuestras manos está el controlarlo antes de que él nos controle a nosotros. Conseguir ese equilibrio supongo que no es fácil y dependerá mucho de la personalidad de cada uno, del nivel de madurez y del ambiente en que vive.
Distinta es la fobia o miedo a lo irracional porque ahí somos presa de temores infundados que solo existen en nuestra mente.
El problema viene cuando el miedo es inducido por las clases dominantes. Muy bien lo explica David en el tema de los cinco monos. Es escalofriante pensar en el control mental ejercido históricamente por ideologías políticas y religiosas con el fin de someter a la gente libre. Les convierten sibilinamente en seres indefensos y fácilmente manejables. Imágenes del nazismo , la Inquisición , dictaduras militares etc. están en la mente de todos nosotros.
Una defensa, pues, del miedo prudente, controlado y justificado.
Fin.
Tengo un miedo terrible a que el jueves me salga mal el discurso ante la corporación municipal, de que mañana me quede dormida y llegue tarde, de pesarme y ver el despiadado informe de la báscula...¡Brrrrrrrr!
¡Qué miedo!