¡Al fin!
Esta mañana, con mi clase de 8:30 a 14:00, finiquité lo que viene a ser la primera tanda de formación a los recién contratados y a otra gente de fuera. Han sido en total 52 horas de clase, con alguna gente a la que no veré nunca más y otra a la que no sólo veré muy a menudo sino que además deben de ver en mí el motivo de mi fichaje. No es que me importe en exceso lo que se pudiera pensar, pero prefiero dejar claro que si estoy allí es por algo, no por ser amigo de alguien.
Las clases han tenido 3 niveles: uno básico, que partíamos de cero. Maratón intensiva de 28 horas y ahora se supone que al menos saben de qué va el tema aunque, en 7 días, poco se pude hacer.
El siguiente nivel ya fue en el trabajo, con los contratados, ya con experiencia de años. En una primera fase me tocó un grupo en el que había algunos fenómenos, pero el nivel global era tirando a bajo. Los buenos estuvieron atentos y respetuosos, noté su beneplácito desde le primer día.
El último nivel fue el de ayer y hoy, 10 horas en total. El grupo tenía un nivel alto, lleno de gente que en su momento había sido mis supervisores y primera línea de auxilio ante las consultas de los contribuyentes. Impone tener 30 personas así delante, en silencio, simplemente escuchando al nuevo. El primer día salí sin tener ni idea de si les había gustado o no. Hoy ya tuve una cierta impresión de que la cosa iba mejor. No supe interpretar el sentido de la pregunta de si mañana les daba yo la clase o no. ¿Será que prefieren que no? ¿Será que prefieren lo malo conocido? Ni idea. Al salir, a última hora, al pasar por los tornos, una de las de la clase de muuuchas campañas, me dijo que le gustó mi clase, que se había entendido todo y que lo mejor era que me habían preguntado los que sabían más y se me había visto muy tranquilo en todo momento. Lo interpreto como algo positivo, pero habló por ella sin extrapolarlo a los demás. Algo es algo.
Ahora, a descansar hasta abril, que la vuelta de Semana Santa va a ser de aúpa. Necesito descanso de alumnos, ¿a qué me suena esto?
¡Bicos!
6 comentarios:
DE CASTA LE VIENE AL GALGO.....
Anda ya! Que se entendió todo super-bien??!! No me lo creo! Pero si a los de Hacienda no se os entiende nádená!
Por cierto, desde cuándo eres profe?
Que bueno que alguien sigue la tradición docente, tantos profes en la familia y nuestra generación se la ha saltado, quizá los nietos.
A medida que des más clases imagino que captarás rápido si te entienden,, si están satisfechos o si les pareces un rollo. Cuestión de tiempo. De momento las críticas son buenas, así que ánimo. Dentro de un par de meses nos tendrás que explicar por qué demonios nos sale el borrador a pagar y tal, o la razón por la cual ésto o lo otro no desgrava. Está bien que hayas empezado con los de fuera, juas!
Pos nos alegramos, oiga, y a disfrutar del fin de semana largo en la terriña. Saúde!
Desde la perspectiva de alguien que, casi siempre, anduvo por abajo, es bueno que dejes claro que si alguien no entiende alguna cosa lo diga libremente, que la repetirás las veces que haga falta. Para ello es bueno que vean en ti a alguien próximo y nada "endiosado", es decir, "uno de ellos" pero con el difícil equilibrio de que en ese momento tu eres la autoridad y "el que sabe". Es importante que, dependiendo a quién se da el curso, éste sea entretenido para lo cual es bueno algún "chascarrillo" de cuando en vez y, sobretodo, si adviertes cierto aburrimiento.
Lo deseable, desde mi particular punto de vista, es que no te encasillen en cursos, que ellos sean un puente para puestos mejores y también mejor remunerados. ¡Ánimo y adelante! Después de años de esfuerzo y sacrificios es un orgullo que te valoren.
El equilibrio más difícil es el de hacerles ver que pese a que yo estaba sentado con ellos hace 3 años, ahora estoy al otro lado.
Pero me lo están poniendo fácil, se conoce que al final todo es cuestión de roles: ellos llegan con la idea de estar unas horas sentados ante una persona que suelta un rollo; si esa persona soy yo, pues estupendo, pero si viene otro, pues estupendo también.
Les preguntaré más a menudo si me he explicado, que queda mejor que si me han entendido, porque así me endoso yo la culpabilidad de una explicación defectuosa. Sí les cuento alguna anécdota de mi paso por la Administración de Palma, que atienden con curiosidad: eso es un éxito seguro, jejeje...
¡Bicos!
Por cortesía siempre debería preguntarse si uno "se ha explicado" en vez del odioso "¿me entiendes?" o "me habéis entendido" y por la razón que tú dices: en el primer caso tú asumes la responsabilidad del proceso de comprensión, en el segundo, tú te has explicado perfectamente y la responsabilidad se desplaza al intelecto de los alumnos.
Me sorprendió cuando trabajaba en el despacho en Edimburgo, que si metía la pata en alguna cosa (poquitas veces eh?), el que me la había explicado venía a mi mesa y empezaba diciéndome que había habido un "pequeño contratiempo" y que era responsabilidad suya porque no se había explicado debidamente, así que íbamos a volver a repasar el asunto juntos y ver en dónde se había equivocado el supervisor, nunca yo.
Aunque creo que ambos sabíamos que el problema había sido mío, me quitaba presión y agradecía la cortesía. Quizá esto vaya más con la mentalidad británica. En España se lleva más la bronca pública, echar balones fuera y el dedo acusador.
En fin pilarín.
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