Pestañas

04 enero 2014

Esperando contracciones.

Hoy es día 4 de enero. O, en otros términos, es el día "D" + 5. Es un momento curioso éste que estamos viviendo estos días. Es como ir a diario a un aeropuerto a esperar un avión que no se sabe si ha salido. Raro... Lo primero es que se me olvida eso de que la fecha de salida de cuentas es una referencia. La mujer del curso de preparación al parto (y demás), nos dijo que a quien no le hubiéramos dicho esa fecha, que si nos lo preguntan, dijéramos 15 días más tarde. Es una buena idea, que nos llegó tarde. No quiero condicionar a Cris diciéndole cuántas personas preguntan, aunque el actual termómetro son las nuevas tecnologías, como siempre: el Whatsapp ha enmudecido, estos días apenas me llega algún mensaje aislado aparte del lógico y deseado de la familia, todos se han puesto de acuerdo en no molestar. Lo raro de todo esto es que el día a día sigue igual. A ver, ambos estamos en casa en días laborables, eso es raro, pero simplemente tenemos un día a día básico, sin ningún tipo de plan ni proyecto más allá de ir a dar un pequeño paseo si la lluvia de estos días lo permite. El resto del tiempo, pues leer alguna cosa relativa a los bebés, repasar qué cosas nos faltan por comprar, navegar por Internet, hacer chapuzas en casa pendientes por falta de tiempo o ganas en otro momento,... Matar el tiempo, sobrados de éste y faltos de capacidad para planear cosas que comporten salir mucho rato de casa. ¿Qué esperar? Pues no sé, ambos lo vemos como algo que parece que no va con nosotros, como que Cris va a dar a luz e iremos como visitantes, una vez más, y no como aquellos que se llevarán al bebé a casa y a quienes su vida conocida hasta el momento cambiará radicalmente. A lo mejor no somos conscientes de que ya no podremos improvisar una cena en algún restaurante cercano, un viaje a ver a padres, hermanos, sobrinos con la facilidad con la que lo hemos hecho hasta ahora... Y que la vida gire en torno a todo aquello que hasta ahora nos había pasado desapercibido. Ayer entramos en una farmacia y lo primero que llamó mi atención fue lo relativo a chupetes y demás, cosas en las que jamás habría reparado. Nunca me planteé tener hijos como un objetivo en la vida. Curiosamente, mi planteamiento era muy precario: querría tenerlos por no arrepentirme en un futuro de no haberlos tenido. Es muy básico, claro, hasta hubo quien me dijo que ese no era un planteamiento para ponerse a hacer hijos. Pero yo siempre lo vi así; y Cris, que iba un poco más allá, sabía que quería tenerlos pero nunca fue de las de ver un bebé y sentir dentro de sí la llamada de la naturaleza, para cogerlo y abrazarlo como hacen tantas y tantas chicas desde que son unas niñas. A cambio de esta falta de locura por el tema, tenemos esta tranquilidad, tanto en el embarazo como en la actual espera que nos debería tener de los nervios y no es así. Supongo que el día que Xoel nos salude nos vendrá encima todo aquello que ahora vemos con cierta parsimonia. Pero como ese día no ha llegado todavía, pues seguimos con bastante pachorra el lento transcurrir de los días, donde un pinchazo no es una contracción, un dolor no es una contracción, una molestia repentina no es una contracción... porque se dice que cuando llegan las contracciones, no hay dudas. Así que esperamos que lleguen, con el maletero cargado con la maleta de Xoel, su capazo, el chasis... y arriba, la maleta nuestra y el neceser presto a ser agarrado y salir sin pausa, sin prisa. Después... Ya veremos. Hay cosas que no se pueden prever que es cómo será el bebé, qué hábitos, manías o forma de comportarse tenga, pero hay otras líneas maestras que sí se cumplen y, por haberlas oído tantas veces cada día desde que anunciamos el advenimiento de Xoel, sé que nos vienen encima unos meses complicados. Y este año aún estará Cris en mis meses difíciles de campaña de Renta, los próximos años... ya se verá. También es algo que está por venir, ya nos ocuparemos.

1 comentario:

Josi dijo...

Hala! Acabo de ver est entrada con casi tres meses de retraso, curioso leerla con la perspectiva del tiempo, os quedaban 8 días para que llegase Xoel, a Cris le esperaba un parto largo y al final ya tenemos aquí al bebé, sano y lindo. Supongo que leer ahora lo de la parsimonia os dará la risa porque vaya primeras semanas os ha dado el cativo! La primera marca a pasar es el primer mes, una vez llegados a cuarto ya os conocéis y la vida puede empezar a reorganizarse. Nosotros también nos pusimos porque sabíamos que queríamos hijos, aunque nunca pareciese el momento adecuado...eso nos pasa porque tampoco somos niñeros. Y la vida cambia, claro, como cando cambias de ciudad, o pasas de estudiar a trabajar, de estar soltero a emparejado...yo que sé, tantas cosas! S el cambio es voluntario y bienvenido todo lo que venga es natural y se hacen los ajustes necesarios sin mayor sobresalto. Hasta la fecha, nunca me ha pasado que estando con los niños piense que me gustaría más estar en otro sitio y sin ellos. Al revés, sí.

En fin, que tenemos u larguísimo camino por delante y estoy segura que merecerá la pena cada minuto.

Saúde!