Muy buenas. Pues ya estamos de vuelta de nuestro periplo por tierras del Noreste, cómo corren los días en determinadas ocasiones, pardiez.
Lo resumo diciendo que nos lo hemos pasado muy bien. Era el regalo que Cris me hizo por mi santo y desde luego que resultó un regalasso, neno. Teníamos ganas de conocer la casa del Sabadell que, con cierta vergüenza, reconocemos que tras tanto tiempo aún no conocíamos; y si tenemos en cuenta que algún pariente ya había estado en más de una ocasión... En fin, todo solucionado, ya sabríamos llegar a Psje. Progrès desde Barcelona.
El día de llegada los chavales cumplieron: cuando salimos por la correspondiente puerta del aeropuerto, ya estaban allí, algo despistados, pero estaban. No sólo habían alquilado un coche sino que aún encima era un Kía Cerato 1.5 CRDi 5p, un señor coche. Visita rápida por Barcelona la nuit y para casa, que para todos había sido un día de laborable. Con todo, como de todos es sabido que donde esté yo nadie puede meter baza porque hablo sin parar (por algo me llaman la alegría de la huerta), les tuve entretenidos hasta las 3:30 a.m. a base de divertidas anédotas de mi vida diaria, que es de "jajá" constante.
Sábado: conocimos a "el Víctor", que vino con un subordinado a poner las ventanas en su sitio; tras un largo desayuno en el cual de nuevo les tuve entretenidos con mi verbo ágil y chispeante, salimos a Vic al mediodía, cosa que LlaVero nos hizo saber para que no olvidásemos que había que parar a comer. Vic es muy pintoresco, un pueblecín chusco con butifarras y demás: lo tenía todo, pues, porque incluso me convencieron para que tomase un donut de chocolate negro, vaya marrón, aunque me puse morado, siendo blanco de ciertas mofas hasta ponerme rojo :-))))) Ya que estábamos en Vic, pues nada mejor que acercarnos a Girona, ciudad pequeña y entrañable, muy cuidada en su parte antigua. Para que fuese perfecta la bajaría de la montaña en la que está y la haría plana, pero nada ni nadie es perfecto así que la dejaremos tal cual está. Tras ello, volvimos a Sabadell dispuestos a desenmarañar los misterios de Mulholland Drive, que nadie entendía y que les tuve que explicar. Ya con las ideas más claras al respecto, decidieron ver una vez más la peli; yo me quedé dormido al instante, pero ellos estuvieron atendiendo hasta el final con los ojos como platos, ¡coitadiños!
Domingas: Logramos salir un poco antes, creo, tras hacer feliz a Iago dejándole que me llevase a dar una vuelta en su brillante Suzuki con respaldo. A mí esas cosas, en fin, paso de ellas, pero estaba tan ilusionado que le dejé que me llevase por una urbanización; es más, insistió en que llevase yo la moto, porque pensaba que me haría ilusión y tal. Qué cosas hay que hacer por la familia, ¡yo pilotando un amoto! No se me dio mal, fallé en algún cambio pero me explicó que la culpa era de LlaVero, que un día la emprendió con el amoto y la tiró al suelo, perjudicando la palanca de cambios. Vaya humos... Decidí no tomarlA el pelo para que no me tirase al suelo, no me fuese a perjudicar en lo más parecido en mi cuerpo al mencionado elemento... Comida: calçots poco ortodoxos, sin babero y algo aceitosos, pero nos abrieron las puertas de ese desconocido mundo. Chocolate. Pasteles. Moros. Rambla de las flores, mercat de la Boquería, catedral con andamios, metro de Barcelona, plaza de Cataluña, Gran Vía... Llavero se empeñó en enseñarnos una calle haciéndonos subir y bajar por ella un sinfín de veces... ¿Cómo se llamaba la calle? Sólo de pensar en ella (en la calle) me siento cansadérrimo.
Fin de Fiesta: King Kong, limited version. Cris llevaba todo el día aguantando estoicamente un soberano dolor de cabezam que llegó a límites inaguantables en la 2ª hora de la película, así que nos largamos para comprar drogas y que se mejorase. Afortunadamente, con sufrimiento, se logró mitigar el dolor y todos a la cama tranquilos.
Lunes: paseo por la playa, llamada de la irmanciña no presente, visita a Marcos en Mataró, ida al aeropuerto en el Cerato con Iago, que se confundió no sé cuántas veces (¡qué cruz!) pero al final llegamos bien al avión. Vuelo bueno. Vuelta a la rutina, pero con el ánimo renovado.
Lamento la extensión, pero es que estoy esperando a que se instalen los mapas en el GPS y tardan mucho, no creáis que lo hago por motivos sentimentales...
¡Bicos!
2 comentarios:
Qué rica la butifarra y el priorat!
Y qué envidia lo del chocolate, por esta zona no se dan esas lindezas y exquisiteces. A lo sumo me compro la supertableta de Valor negro con almendras, ahí es ná, haciendo patria chica.
¿Qué tal la primera jornada de la renta, David? ¿Y cómo van los masajes de Iago? ¿Cómo van el embarazo empresarial de Vero?Necesitamos más info, que más que un diario parece ésto un anuario.
Ya, si es que no todo el mundo tiene minutos de sobra delante del pecé como yo, lo sé.
Bicos!
Bueno,la primera jornada del curso de renta ya pasó. Es una lata: dan todo concentrado, no sé cómo hace la gente que no tiene pajolera idea para asimilar tanta información en tan poco tiempo. Es un rollo hacerlo así, un impuesto tan amplio precisa de mayor detenimiento.
Eso da la idea de cómo será el nivel: nulo. Además, por lo que me comentaron que dijeron ayer, es un servicio casi testimonial, porque para cualquier duda con dificultad, se les deriva al ITB (Información Tributaria Básica), que son los que controlan, y asunto concluido. A este ITB se refería Carmela cuando se pudo tan contenta porque yo fuera a estar allí... En cambio, estoy con los paquetes, donde soy el rey de la cultura tributaria...
Creo que no habrá ninguna dificultad con el curso, así que a dejar que pasen estas dos semanas y a correr. Es un coñazo llegar hasta allá: en coche, una hora y cuarto; en transporte público, dos horas. Delirante; menos mal que sólo me queda mañana y cuatro días de la semana que viene.
Esto es todo, creo.
¡Aúpa!
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