En un mundo en el que algunos se ha empreñado en señalar y agudizar las diferencias culturarles, étnicas o lingüísticas de los pueblos que habitamos esta Tierra, para poner en práctica la eficaz táctica de “divide y gobierna”, no nos vendría mal resaltar aquello que nos une a millones de personas de aquí y de allá, desde la capacidad de sufrir el dolor y buscar la felicidad, hasta algunas pautas culturales. Y ¿Qué mejor oportunidad que la Navidad, que siendo además una de las fiestas que une a buena parte del Oriente con el Occidente?. Me explico.
Durante mi primer año de estancia en España y conocer esta celebración, pensé que su coincidencia con la fiesta milenaria persa de Yalda, cuyo significado no es otro que Natividad, era un puro juego de calendarios. Pero la llegada de los Reyes Magos de Oriente y mis próximas indagaciones me condujeron hacia otros senderos.
En un primer momento pensé que el Occidente no sólo había “plagiado” la Yalda, el solsticio de invierno y el nacimiento de Mitra, el antiguo dios persa del Sol, sino que se había cometido una grave ilegalidad al secuestrar los tres personajes de nuestra mitología, Manucher, Garshasp y Barasant, a demás de manipular sus documentos de identidad y ponerles el nombre de Melchor, Gaspar y Baltasar.
Pero, ya que perdonar es una virtud, además han pasados más de dos mil años y el delito ya se ha prescrito, y unos y otros disfrutamos de esta fiesta podemos desclasificar el expediente archivado y revelar la verdad de lo que sucedió entonces.
Pues, desde tiempos inmemoriales, los habitantes de Asia Central y parte de Oriente Medio, consagran Yalda en el solsticio de invierno, como Natalis Invicti de Dios Mitra, el Sol Invencible, día que el Señor de la Luz y de la Justicia vence al amo del Mal y de las Tinieblas, iluminando la vida de sus criaturas terrestres. Los transmisores de este credo al occidente fueron los soldados romanos, entonces en guerra con Persia, que fascinados por esta religión, fundaron hermandades mitráicas y al regresar a su patria, lo transmitieron a sus gentes. Poco después, aquella fe oriental se expandió por todo el orbe romano, y el emperador Nerón lo declaró la religión oficial y la festividad del 25 de diciembre como el día de la Natividad de Mitra. Se construyeron templos Mithrium, adornados con cruces –símbolo del Sol-, donde se celebraban el bautizo y la eucaristía, consumiendo el pan en forma del rey de los astros.
Con el cristianismo, la Iglesia, con el fin de facilitar la integración de sus adeptos a la nueva fe, hizo suyos muchos de los símbolos y rituales de esta creencia y en el siglo IV, determinó que Jesús nació el 25 de diciembre, hizo llamar Padre a sus sacerdotes, -al estilo de los cardenales mitraístas, que se llamaban Pedre «padre»-, y se pusieron la toca con el nombre de Mitra. Paso seguido fue integrar a los Reyes Magos en esta historia. Pues, aquellos míticos reyes, no eran magos; ni siquiera eran moghs, nombre de la casta sacerdotal de la religión del Sol. Ni, por lo tanto, hicieron el famoso viaje a Nazarat. La intención de crear esta ilusión fue demostrar que los adoradores del Rey del cielo aprobaban la buena nueva, enviando aquellos ilustres señores para entregar al niño Jesús unos obsequios muy significativos: oro, incienso y mirra, símbolos de la sabiduría solar, de la divinidad, y de la inmortalidad, respectivamente.
Pero hay más. Nadie sabe exactamente en qué día nació Jesús de Nazareth, si es que realmente este sujeto histórico existió. En el Evangelio de San Lucas se dice que encarnó cuando Cirineo era gobernador de Siria y antes de la muerte de Herodes, lo cual ocurrió en el siglo IV a.n.e. Los primeros analistas cristianos especulaban si el acontecimiento había ocurrido en la primavera o el otoño, pero luego se dejaron arrastrar por el imperante culto al sol, en diciembre.
El renacimiento de la Luz del Mundo, en el solsticio de invierno cuando los romanos celebraban verdaderas orgías báquicas y eróticas tenía un fuerte sabor pagano. Los cristianos estimaron que debían darle un contenido ético a esas fiestas y persuadieron a sus seguidores de celebrarlas con sobria austeridad. En algunas partes del orbe cristiano adoptaron otra fecha como la del nacimiento, la del seis de enero que coincidía con una antigua solemnidad egipcia. Pero no fue hasta el siglo IV d.n.e. que prevaleció el 25 de diciembre.
Los tres Reyes Magos aparecen en los Salmos pero no se dice que fueran reyes sino tres sabios del Oriente quienes rindieron homenaje al niño nacido en Belén. En la llamada Epifanía la leyenda oriental situó el número de los devotos en doce, en Occidente se cuantificaron en tres: Bithisarea, Melichior, and Gathaspa, también nombrados Manucher, Garshasp y Barasant y finalmente convertidos en Melchor, Gaspar y Baltasar, reyes de Arabia, Persia e India con sus presentes de incienso, mirra y oro, representando cada uno las tres etapas de la vida: juventud, madurez y ancianidad, también se les personificaba como blanco, negro y oriental. Es decir, se trataba de lograr una representación omnisciente de la humanidad toda.
La apropiación que hicieron los primeros cristianos de los mitos de Mitra es algo que han hecho todas las religiones y los ritos han sido legados de una confesión a otra, con modificaciones pero aprovechando la tradición establecida. La imaginación humana ha ido enriqueciendo, adornando y desarrollando las fábulas, creando nuevos mitos, embelleciendo la realidad. Esa acumulación soñadora nos ha entregado la hermosa y mágica alegoría de la Navidad.
Hoy, tras dos largos milenios, tenemos que quedar con una única verdad: que afortunadamente nos unen mil y un lazos. ¡Felices fiestas para todos!
NAZANIN AMIRIAN, ESCRITORA Y PERIODISTA
4 comentarios:
Mosquis.
¿Entonces Jesús no nació? ¿Va a ser que Dios no existe?
¿No será esto una invención de los rojos sociatas manipuladores?
Señor, ten piedad...
Qué interesante!!
Entonces, si Jesús vino a nacer sobre el IV a.c., nosotro estamos viviendo en el s XXI menos 4... coño! En el renacimiento!! Pues mira, al final igual salimos ganando...
Paz!
Además, rejuvenecemos un porrón de años, es verdad. La arruga no es bella.
Interesante éste comentario (por cierto ¿como se coló en nuestro blog?). Los estudiosos del tema de Jesús dicen que es cierto que fué condenado por los romanos a morir en la cruz, forma habitual en aquel entonces.Los manuscritos del Mar Muerto también hablan de Jesús, lo que no tiene duda es que no se conoce la fecha exacta del nacimiento.Lo de Dios es pura mitología al igual que Thor y Odin, los dioses mayas e incas y los dioses egipcios, etc.etc. Lo que ocurre es que siempre ha habido "listos oficiales" que asustaban al personal con un montón de penalidades o de premios (léase Cielo) Lo mismo ocurre con el Islan, Mahoma ha existido pero Alá es pura mitología.
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