Pestañas

23 julio 2011

El audiolibro.


Hola de nuevo.

Estoy aquí para hablar de mi libro... porque sí, esta semana he estado experimentando con ese invento llamado "audiolibro". Para los que no lo tengan claro, es exactamente lo que parece indicar su nombre: un libro que se oye, no se lee.
Se basa en un programa que convierte textos en audio, en formato MP3, o sea, el que se usa para bajar música y llevarla en el reproductor de turno para escuchar por la calle.
Con cierto esceptitismo me puse a "escuchar" un libro un par de días de esta semana, yendo en el metro. Lo primero que hay que hacer es habituarse a la voz metálica y neutra del narrador, que recuerda a las voces de los navegadores Tom-Tom. Al principio me molestó un poco pero lo cierto es que o bien hay un montón de personas hablando, cada personaja su narrador, o bien lo suyo es una voz aséptica que simplemente lea y seamos nosotros quienes pongamos de nuestra parte tal y como se hace al leer: ponemos voz, cara cuerpo, alma y demás a los personajes y al ambiente en el que se desarrolla la historia.
Total, que la idea es buena. Es como sería antes, las novelas de la radio, aunque teniendo que poner uno más de sí mismo porque no hay entonación ni personajes, solo una voz poco humana...
Lo más complicado es no descentrarse, como hacemos con la radio o la música, porque si lo hacemos, perdemos el hilo de la narración. Pero es una buena compañía para los viajes y ayuda a que "leamos" esos libros que tenemos pendientes por falta de tiempo; o bien para libros pesados y grandes, simplifica mucho la vida, porque esos necesitan de una mochila (también está la opción del e-book, claro).
El libro que estoy oyendo: "El tiempo entre costuras", de María Dueñas, un título muy leído el último año.
A cuidarse...

3 comentarios:

Josi dijo...

Mi única experiencia al respecto es un libro de poemas de Mario Benedetti copiado a CD que me había enviado Íñigo a Edimburgo, tiempo ha. Me encantó porque es el propio Benedetti el que lee, una gozada.

Aún no me he animado a probar el libro electrónico, pero si a un lector tradicional como tú le parece bien, habrá que darle una oportunidad.

El Masajista Motorista dijo...

OH! He aquí uno de los pocos adelantos tecnológicos no orientados a quemarnos las retinas!!

No como los libros electrónicos, el iPad, los smartphones, los televisores de plasma....

Cheliñas dijo...

yo anduve indagando en páginas sobre el tema hace uno dos años y decían que la biblioteca iba formándose a partir de un voluntariado de personas que ponían las voces a los libros.
Me parece interesante y que cubre necesidades puntuales.