Pestañas

16 enero 2012

El pasado y el futuro.


En mi última entrada hablaba de la desaparición de Fraga. Don Manuel ya vivía en el pasado, ya que apenas caminaba, hablaba de forma definitivamente ininteligible... Ahora físicamente no está, aunque ya nos había dejado hacía uno o dos años.

Esta entrada es una mirada al presente-futuro, casi superpuesta a la de ayer. Es una frivolidad, pero es un gran cambio en mi trayectoria con la telefonía. En 2002, cuando Cris se fue a Madrid, me regaló un teléfono móvil para estar en contacto cuando nos viniese en gana. Era de Movistar y desde entonces, hemos permanecido extrañamente fieles, sobre todo por el tema de la cobertura de estos, mejor que la del resto (comprobado en múltiples ocasiones), aspecto de importancia capital cuando vemos que la vida nos ha ido llevando por múltiples destinos.

Pero llegó el momento del cambio. Ha sido forzado y por una portabilidad clásica, de amagar con irme para conseguir una tarifa mejor o u teléfono distinto: no me he logrado adaptar a los táctiles, que tienen grandes ventajas como dispositivos multimedia pero que como teléfonos son deficientes. Así que lancé un órdago a Movistar con la única compañía claramente mejor en precios: el operador autonómico R, que con papá he visto que no funcionan mal y su cobertura (la de Vodafone), es buena. Con Movistar no tengo cobertura en casa ni en el trabajo, ¿qué pierdo?

En relación con el terminal, el Samsung tiene muy mala calidad de recepción de señal. Nunca oigo bien, siempre entrecortado, esté donde esté, así que decidí regresar a lo básico y probado. ¿Qué es eso? Pues los Nokia, que nunca me han fallado. Es un pasa atrás (o dos, o tres), porque su sistema operativo se ha quedado atrás; pero, con su apariencia de Blackberry, su pantalla tampoco da para muchas alegrías y tampoco se podrían aprovechar todas las aplicaciones del Android que, por otra parte, apenas he empelado.

No sé si con este salto atrás empeoraré, pero me conformo con tener cobertura, poder hablar, y tener un teléfono que actúe cuando yo se lo pido, y no con retraso mientras las pantallas se van abriendo. Pero, sobre todo, quiero volver a tener teléfono. El tiempo me dirá si marré el tiro con el cambio de tipo de terminal y de operador de telefonía. Seguiremos informando...

3 comentarios:

Josi dijo...

Lo entiendo, aunque yo con el teclado del Samsung + swype estoy contenta, aunque sigo siendo fan total ser nokia. Tu móvil nuevo es muy bonito, son de esos de teclear con los pulgares. Al final te has quedado con telefónica? Qué has hecho con el otro terminal?
Ya veo que te has conectado al whatsapp rápidamente, ya contarás qué tal te va.
Saúde!

El Masajista Motorista dijo...

Nokia fabricó el teléfono móvil más vendido de la historia, así que no se pueden subestimar sus productos aunque hayan estado de caspa caída desde que irrumpieron Blackberry y iPhone. Además, suelen buscar diseños originales con acabados de calidad, cosa que no se puede decir de todos. Lo último que leí sobre ellos es que se asociarían con microsoft, para hacer algo grande de verdad. Todo europeo sueña con que lo vuelvan a petar, claro. Al fin y al cabo es LA NUESTRA.

Que sistema operativo lleva?

Yo siempre lo he dicho, si no se va a usar un smartphone como lo que es, es decir, un ordenador de bolsillo, lo mejor es coger cualquier cosa sencilla, con lo básico para comunicarse.

Yo el mío lo agarro para escribir como si fuera una blackberry y "pulso" las teclas con los pulgares. Al principio es raro y luego uno se acostumbra. Como todo. Lo que sí intuyo es que, no es que no te hayas hecho a la pantalla táctil, es que no has tenido un iPhone y claro, no es lo mismo XDD

Sailor dijo...

Apenas llevo un día con él y ya sé qué gano y qué pierdo.

GANO:

Es un teléfono de verdad, con cobertura de verdad y posibilidad real de hablar en cualquier sitio, solo dependo de la cobertura. Para mí el móvil ya no era para hablar sino para chatear o navegar por Internet; eso está muy bien, pero me obliga a elegir y, de momento, preferí más teléfono que mini tablet y el Nokia ha sido un acierto.
Tiene una batería importante: esta mañana solo pude trastear un poco con él, tras cargarlo toda la noche. De momento, sigue a tope, de las creo que 6 rayas que tiene, mantiene todas :-O
Robustez propia de un Nokia, es más compacto y da la sensación de estar mejor acabado.

PIERDO

Obviamente, en la pantalla: ésta es canija, menos mal que no necesito gafas, de momento...
Navegación por Internet: un mundo. Symbian es una castaña, Android es un mundo de colorido, posibilidades y facilidades de todo tipo. Con éste la navegación es una tortura.
Swype: con sus cosas, el swype es un invento que acabarán teniendo todos los táctiles. En éste el QUERTY es muy pequeño, teclas muy juntas y acentos difíciles de poner.

Así las cosas, la balanza se equilibra o desequilibra según los gustos de cada uno. Este Nokia dista mucho de ser un teléfono actual, pero tengo que aceptarlo a cambio estar en el mundo. Afortudamente tiene WhatsApp aunque, por muy ridículo que parezca, no sé abrirlo: cuando me enviáis un mensaje, me aparece el aviso y se abre, pero no he podido encontrar cómo se abre.

Esto me recuerda la frase que me llevó a quedarme con el táctil hace meses (Iago dixit): papá aprendería a usar un teléfono táctil en un par de horas; sin embargo, uno normal, le llevaría días controlarlo. El tiempo ha dado la razón a ese resumen, 24 horas más tarde aún sigo sin saber cómo va, a lo del Whatsapp me remito.

Estoy de acuerdo en que cuando Nokia vuelva, será para quedarse. Pero ojo, ya ha vuelto, los Lumia ya van con Windows Mobile, que en su versión actual (creo que la 7), parece ser la caña. Seguramente sea mi próximo teléfono, dentro de un par de años... y será táctil, porque los otros se habrán extinguido.

De haber tenido un iPhone, seguramente no lo habría cambiado; también con un Samsung S (pantalla Supera moled). Pero no fue así, de modo que me sumerjo al menos 18 meses en el lado oscuro...