Cada orate arrastrando sus miserias. ¿Y qué, pues? Que en suplemento semanal ha confirmado que el síndrome de depresión post-vacacional no existe, qué alivio, no me pasa nada.
La depresión es una enfermedad. Esto no. Si acaso una nostalgia o una leve tristeza, un ajuste en cualquier caso imperativo y normal. La solución, sin embargo, parece asequible: si me gusta lo que hago el rsto del año ya no echaré de menos el tiempo libre, el despertarme cuando se acaba el ciclo del sueño o no pasarme tantas horas en la ofi. Veré de buscar una ocupación que me permita lo anterior.
De momento el calor sigue aquí instalado. Y el alboroto. Es septiembre, no voy a vendimiar. Aquí se une el siempre bienvenido aligeramiento de la población a la rutina sin atenuantes, ni siquiera por enajenación transitoria.
Porque el año nuevo ha llegado. Toda la vida empezando nuevo curso. Esta idea me anima.
3 comentarios:
Puaf!
A una no le salen las teclas, quiero decir las letras, quiero decir las palabras, quiero decir...es que ya no sé qué queda bien como comentario ante tal destreza lírica. Vamos, que uno no es ná. Que todo suena ya vulgar.
No se puede a estas horas subirse a ese carro de frases tan bien dichas. Bueno, a otra hora tampoco, que hay que ser sinceros.
Dedícate en esas horas de pereza postvacacional a escribir tus reflexiones setembriles.
Puedes acompañarlas de imágenes tan sugerentes como la que aportas.Es talmente foto de portada de libro que llevaría por título
"Así lo veo desde aquí"
Bicos desde la pereza de un comienzo de curso más.
01 septiembre, 2008 22:49
Suprimir
Yo lo he leido unas cuantas veces y todavía no lo entiendo bien.
Tantaspalabras nuevas me abruman!!
JEJEJEE
Bicos
Vaya, pues tampoco fue una cosa muy pensada, sino fruto de un pequeño agobio estacional. Me parece que tantas horas de lectura y tan pocas de vida social me están pasando factura.
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