Y hablando de tradiciones regionales, se pedía en esta bitácora una mención también a las gallegas. Recojo el guante.
Mi idea era investigar un poco más allá de la peluquería equina de "a rapa das bestas", la locura de las hormigas con los "peliqueiros" de Laza o de aquellas de naturaleza menos prosaica como "o conxuro da queimada" y la procesión de las "ánimas", pero esta semana me sorprendió en primera plana otra tradición gallega bien arraigada: el contrabando.
Para los gallegos esta es una palabra, y un hecho, común y palpable. Que levante la mano el que durante la infancia no haya comido marisco de furtivos. En la adolescencia los pitillos siempre eran Juinston americano de contrabando, de batea, más barato y a la venta en cualquier parte. También estaba la droja, los canutos no se hacen con material comprado en el estanco. Más adelante y dada la privilegiada costa gallega los narcos cambiaron el tabaco por sustancias más lucrativas y a ver quién no sabía lo que era una "planeadora", un alijo y demás jerga. Visitanto pueblos como Villagarcía de Arousa los lugareños sabían de dónde venía el dinero para montar determinados negocios, quién era quién. Los "capos" sacaron adelante (a su manera) a su pueblo, familia, amigos etc y se les respetaba, eran hombres de la tierra.
Las rianxeiras se profesionalizaron, pero no han podido evitar que las algunas paisanas antisistema se lancen a mariscar sin licencia desafiando al lumbago, a los rayos y a las mareas vivas. Es un mundo duro, si te pillan te hacen bailar pogo entre trueiros y cucharas.
Y al fin llega la sofisticación a la mesa gallega, las estrellas michelín a la comida y los michelines a los gallegos, estómagos agradecidos donde los haya. En el cielo de los restauradores, entre caldos del país y precios impúdicos, parece que la legalidad y la transparencia se hacen un hueco.
Pero ¡ay! amigos, compañeiros. Llegó la Vieira. Aunque la vieira irlandesa con su pedigrí celta era bienvenida, la tentación era demasiado grande, insuperable.
La trama de vieiras, furtivos y cintas de escuchas telefónicas nos lleva atrás: al contrabando, al juinston de batea. Las vieiras de la ría de Ferrol portan ASP o toxina amnésica de los moluscos, quizá pensaban que no hay nada que merezca tanto la pena recordar.
Salud!
Mi idea era investigar un poco más allá de la peluquería equina de "a rapa das bestas", la locura de las hormigas con los "peliqueiros" de Laza o de aquellas de naturaleza menos prosaica como "o conxuro da queimada" y la procesión de las "ánimas", pero esta semana me sorprendió en primera plana otra tradición gallega bien arraigada: el contrabando.
Para los gallegos esta es una palabra, y un hecho, común y palpable. Que levante la mano el que durante la infancia no haya comido marisco de furtivos. En la adolescencia los pitillos siempre eran Juinston americano de contrabando, de batea, más barato y a la venta en cualquier parte. También estaba la droja, los canutos no se hacen con material comprado en el estanco. Más adelante y dada la privilegiada costa gallega los narcos cambiaron el tabaco por sustancias más lucrativas y a ver quién no sabía lo que era una "planeadora", un alijo y demás jerga. Visitanto pueblos como Villagarcía de Arousa los lugareños sabían de dónde venía el dinero para montar determinados negocios, quién era quién. Los "capos" sacaron adelante (a su manera) a su pueblo, familia, amigos etc y se les respetaba, eran hombres de la tierra.
Las rianxeiras se profesionalizaron, pero no han podido evitar que las algunas paisanas antisistema se lancen a mariscar sin licencia desafiando al lumbago, a los rayos y a las mareas vivas. Es un mundo duro, si te pillan te hacen bailar pogo entre trueiros y cucharas.
Y al fin llega la sofisticación a la mesa gallega, las estrellas michelín a la comida y los michelines a los gallegos, estómagos agradecidos donde los haya. En el cielo de los restauradores, entre caldos del país y precios impúdicos, parece que la legalidad y la transparencia se hacen un hueco.
Pero ¡ay! amigos, compañeiros. Llegó la Vieira. Aunque la vieira irlandesa con su pedigrí celta era bienvenida, la tentación era demasiado grande, insuperable.
La trama de vieiras, furtivos y cintas de escuchas telefónicas nos lleva atrás: al contrabando, al juinston de batea. Las vieiras de la ría de Ferrol portan ASP o toxina amnésica de los moluscos, quizá pensaban que no hay nada que merezca tanto la pena recordar.
Salud!
6 comentarios:
Me parece muy bueno muy bueno.
Felicitaciones a la autora.
Yo puedo decir con orgullo- y ataque de risa al recordarlo- que participé en lo de las hormigas y es un subidón de adrenalina impresionante. Apetece volver a ponerse por donde pasa el carro con los hombres que tiran hormigas gigantes. Las llevan en enormes sacos y las tiran al público que está colocado a ambos lados de la calle.
La gente veterana va protegida con impermeables de capucha hasta los pies, pero "los novatos" íbamos a pelo y las hormigas entran a saco por donde pueden.
Hay que huir y esconderse en el momento, por donde se pueda, sin mirar a quien pisas ni donde apareces. Yo aparecí debajo de una mesa de un mesón rodeada de gente que no conocía.Eran unos novatos asturianos y nos tirábamos al suelo con la juerga.
Es para morirse de risa.
De noche, en el hotel, aparecían restos de hormigas que aun andaban por la ropa.
Un poco salvaje ¿no?
No deja de asombrarme el verbo fácil que demostráis cuándo hacéis algún comentario como el que nos ocupa.
Es cierto que en nuestra Galicia la picaresca y la delincuencia han ido y van de la mano. Claro que ya casi nadie, salvo los interesados y familiares, se enorgullecen de los furtivos y los narcos.
Lo de la vieira al final quedará-por desgracia- en nada y todo se deberá a un error. Hay que salvaguardar el honor de nuestros restauradores y restaurantes y de paso nuestros productos. La realidad es que deberían de rodar cabezas, desde los que compran el producto hasta los que consienten el furtivismo, es decir la policía y sus jefes los políticos.
JAJAJA, por un momento no sabía si estaba leyendo el blog o un artículo de El País Semanal
Yo de las hormigas no sabía nada. ¿Dónde viene siendo este evento y de que consta?
y con lo del furtiveo, ¿qué queréis que os diga? Por un lado lo veo bien, porque es nuestra cultura y me parece de lo más natiral. Yo, a mi manera también soy furtivo. Por otro lado, está ese rollo de vivir en sociedad, de pagar nuestros impuestos, de ser ciudadanos responsables con el medio ambiente, etc......
No sé que me tira más. ¿Y a vosotros?
Nivelazo, oiga.
¿Es todo de cosecha propia?
Im-presionante documento.
Si, yo... es que escribes tan profesional, que me quedo sin saber qué decir! Solo... qué interesante! (y qué bien escrito y explicado).
Voy a buscar qué es eso de las hormigas que te tiran por encima... Eso es muy brutico, no?
Un beso furtivo
Gracias por vuestros cumplidos, es todo de cosecha propia y lo escribí de un tirón. Ese es mi problema, que sólo escribo cuando me sale, si alguna vez consigo ponerme a ello me apetezca o no, intentaré escribir un relato corto o algo así.
A mí, sin embargo, me da envidia el estilo tan espontáneo y fresco que tiene Supernova, la ironía insuperable de Sailor o la creatividad de EMM (brillantes esos micro-relatos), por mencionar sólo algunas cosas de los más asiduos blogueros.
Feliz semana
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