Hay ciertas ‘leyendas’ que, debatiéndose entre el mito y la realidad, narran la historia de coches que existieron realmente y que dejaron tras de sí muertes extrañas e inexplicables. Quizá el caso más famoso es el del Porsche de James Dean, el ‘pequeño bastardo’ en el que murió el famoso actor a los veinticuatro años. Pero no es el único.
Little Bastard, el Porsche de James Dean
Al James Dean le gustaba pisar el acelerador, a pesar de protagonizar campañas de tráfico contra el exceso de velocidad. Un hobby que le llevó a la tumba. ¿O quizá el culpable fue su coche? Durante el rodaje de Gigante, película que se estrenó dos meses después de su muerte, James Dean se compró un Porsche 550 RS Spyder. El actor lo bautizó ‘Little Bastard’ (pequeño bastardo), quizá haciendo referencia a lo difícil que era manejar su endiablada propulsión trasera.
El 30 de septiembre de 1955, James Dean se dirigía a una carrera que se iba a celebrar en Paso de Robles (Salinas, California). Al llegar al cruce de la ruta 446 con la 41, chocó contra un Ford Tudor que iba excediendo el límite de velocidad. Algunas fuentes aseguran que la estrella conducía a una velocidad moderada y qué sólo el otro conductor tuvo la culpa, pero otras exponen que ambos circulaban demasiado rápido. Sea como fuere, Dean murió en el acto.
George Barris, famoso ‘tunero’ de Chicago que ha elaborado numerosos coches famosos del mundo del espectáculo (el Batmóvil de los años 60, el mismísimo Coche Fantástico o el Ecto-1 de los Cazafantasmas), decidió quedarse con el destrozado Little Bastard y aprovechar algunas de las partes que podían ser útiles tras el accidente. No en vano se trataba del coche de una estrella de Hollywood.
El 550 RS Spyder de Dean tras el accidente:
El Porsche 550 fue trasladado a su taller. Al bajarlo del camión, las cuerdas que lo sostenían se rompieron y el deportivo cayó sobre uno de los mecánicos, partiéndole las dos piernas. Esta fue la primera de una larga lista de desgracias que envolvieron a los coches y conductores que equiparon algunos de sus componentes.
Dos de las ruedas de Little Bastard pasaron a formar parte de un automóvil de competición. En medio de la carrera, ambos neumáticos estallaron y el coche se estrelló contra uno de los rivales. El corredor no murió, pero estuvo varios días en coma. Por otro lado, Barris vendió el eje de transmisión y el motor a dos pilotos, uno de ellos un médico aficionado a las carreras. Durante la competición, ambos coches sufrieron una brutal colisión que acabó con la vida de sus ocupantes.
Temeroso de ser alcanzado por la maldición, Barris decidió deshacerse de la carrocería y el chasis. El Porsche de James Dean fue a parar a un museo de Sacramento (California, EEUU) para ilustrar los peligros de la velocidad en carretera. Aunque parezca increíble, Little Bastard cayó del pedestal donde estaba expuesto y le rompió la cadera a un joven visitante.
Finalmente, sus dueños decidieron llevarlo al desguace y destruirlo. Mientras era transportado a Nueva Orleans, el camión que lo llevaba fue alcanzado por un automóvil. El conductor del coche salió despedido para ‘enterrarse’ bajo las ruedas de Little Bastard y fenecer. Hasta el día de su ‘muerte’, este Porsche ‘del Averno’ se llevó la vida de cuatro personas y causó heridas de gravedad a otras cuatro.
¿Casualidad?, he aquí el misterio.
3 comentarios:
Spooky! Mi madriña! No sabía nada de nada, qué interesante, espero que sea la primera de una colección de historias de miedo con coches y personas famosas, molaría.
Se me ocurre que quizá alguna pieza de quinta mano haya acabado en los coches de Carlos Sainz, porque su historia, aunque menos trágica, también es para escribirla, no?
Muy interesante y ¡espeluznante!
Y luego hablan de que las "meigas no existen".
Tu, por si acaso,no compres ni una foto del coche.
Solo decir que estoy con el cambio de ordenata y estoy descolgada del blog.
Al leer ahora , de golpe, las tres últimas entradas me quedé entusiasmada ante cosas tan interesantes.
Aunque no tengo tiempo para responder a los temas digo que son geniales.Interesantísimas.
Bicos desde este abominable Windows Vista.
Publicar un comentario