Pestañas

26 enero 2011

Marrakech

Wenas!
Pues aquí estamos, ya de vuelta de nuestra experiencia marroquina. Todo viaje es siempre una experiencia pero, tratándose de un país tan singular como Marruecos, sin duda ésta es la razón principal por la que ir, al menos para nosotros.



Lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos en Marruecos son los "moros". Está claro que no son una raza que guste. No sé si gustan más o menos que los gitanos, pero de lo que no hay dudas es de las pocas simpatías que profesan los oriundos del país vecino.
¿Qué sucede al llegar allí? Pues que todos son moros, ¡qué remedio! Pero ya que hay que convivir con ellos por aquello de estar en su país, pues nos podemos centrar un poco en ellos. Curiosamente son gente que se asea mucho: todos tienen el pelo muy cuidado, los desdentados son cada vez menos y, al contrario, cuidan mucho su piñata. No huelen mal, limpian las calles constantemente, son educados, respetuosos y alegres. Estando en Marrakech, toca lidiar con los pesados de los zocos, ya que viven del turismo y constantemente tratan de atraer al turista a sus tiendas o servicios.

No es, sin embargo, una ciudad insegura: allí viajan muchas mujeres, que si no van en manada, se cuidan de no ir a sitios peligrosos. En ningún momento nos sentimos inquietos aunque nos perdiésemos por el zoco, o nos alejásemos de las zonas turísticas. Todo se soluciona sacando el mapa y poniendo cara de perdido, que inmediatamente alguien se acercará para ayudar, normalmente para recibir una propina o para aprovechar a llevarnos a su tienda o la de su familia, pero desde luego, allí no se pierde nadie.
Al final, la idea que nos trajimos es la de que es un país no apto para todos los turistas, no porque no se le acoja sino porque la carga de prejuicios es tan grande, que no permite sentirse bien. Allí comimos en la atestadas plaza de la Djemaa el Fna en puestos de cena con bebida por menos de 10 € ambos, en ryads más cuidados con algo más de glamour, caminamos por avenidas llenas de lugareños que no nos miraban de forma distinta de como lo hacían con los paisanos... Pero está claro que no es cualquier país.

Como curiosidad, comentar que sigue siendo una sociedad donde los hombres son los comerciantes, los que reclaman al turista, los que llevan los taxis, los que hacen sus shows en la plaza y quienes, en definitiva, están en la calle. Las mujeres están de paso o no están y, entre ellas, hay mayoría de mujeres con el pelo cubierto, cuando no dejando solo sus ojos a la vista. También las hay con vestimenta occidental, pero no son mayoría al menos en la parte que visitamos, la antigua (la "medina", en la parte nueva hay más equilibrio de apariencias, aunque poco pasamos por ella).
Buenos, pues esto es todo. Ahora tenemos en el salón un pequeño puf de piel de camello o dromedario (no lo recuerdo), rebajado de 900 a 400 dirhams tras la habitual negociación, sentados en la tienda de un musulmán con calma, al estilo de la zona. Huele fuerte, lo cual es normal tras haber visto la zona de los curtidores y tintoreros, pero de momento se aguanta.
Un punto para Marrakech.
¡Bicos!

6 comentarios:

Cheliñas dijo...

Muy bonita crónica y las fotos tb.
A mí me quedó un recuerdo precioso: la comida, la música, el arte son singulares, todo es diferente, milenario. La sensación de estar en medio de un cuento, de un nacimiento la tuve todo el tiempo.
Recuerdo que me fascinó la decoración de las paredes de sus mezquitas con escrituras del Corán. Hasta la simple escritura es una obra de arte.
Lo malo es la suciedad, lo desdentados que estaban y la desconfianza que me producían.
El olor del puf tardará muchísimo e irse. ¿no recordais una mochila que traje yo para Josi que era de cuero y tela? Pasó mucho tiempo hasta que la pudimos usar porque el olor era nauseabundo. Y eso que recuerdo tenerla siempre al aire en el tendedero.
Una suerte haber ido ya allí porque cualquier día se lía la cosa y de turismo por países árabes ná de ná.

Anónimo dijo...

Tan cerca y tan lejos. Deberíamos de hacer una sección aparte para viajes.

Yo haría una ruta como la de Noruega, pero por Marruecos. Aunque hay algo que me tira patrás. Quizá es que no he tenido buenas experiencias con marroquíes, debe ser que no he conocido a los adecuados..... No sé, no siento la llamada del África en general.

¿Y cómo es que os dio por Marrakech? ¿Estaba barato? ¿Os apetecía mucho?

Bicos

Sailor dijo...

A mí me apetecía mucho, porque es cambiar por completo de aires y está ahí al lado. Además, estaba a muy buen precio y como el requisito era que hiciese calor, pues eso o Canarias para una escapada. Como ya estuvimos en Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife y la Gomera, pues Marruecos nos tentaba más por se algo por conocer.
Volveríamos para hacer excursiones al Atlas, al desierto, a las cataratas... no nos dio tiempo, ¡otra vez será!

Supernova dijo...

Yo le llevo diciendo a Iago de ir a Marrakech no sé cuánto tiempo, aunque ahora dirá que es mentira, pero eso es porque no me escucha cuando hablo de cosas que no le interesan. Pone esa cara... ya sabéis... y yo lo sé, que no me escucha... En fin...
Pues que me alegro que hayáis ido y le expliquéis que mola y que a pesar de que haya "moros" es bonito de ver.
Ya digo, yo he mirado varias veces hacer el viaje y me parece una ciudad preciosa, pero también es verdad que cada dia que pasa me da más miedo pensar en hacer un viaje a uno de estos paises, tal y cómo anda el mundo de revuelto.
Veremos.
Ala, adèu!

Josi dijo...

Parece la escapada perfecta: a una hora y media de avión, cultura totalmente diferente, exotismo, gastronomía interesante. Apetecible. Aún recuerdo la peste de la piel del bolso, je je. A ver si subes más fotis,

Yo tengo vecinos marroquíes desde hace cuatro años y no hay diferencia entre ellos o los de "aquí". Currantes y educados, con todos los dientes, lo único curioso es que pasan el tiempo libre con las narices metidas en coches viejunos, sobre todo Mercedes: capó abierto y dando acelerones, metiéndose debajo, etc.

Yo tampoco siento la llamada de África, pero de ir me llama más la atención lo que llaman "África negra", con su sabana, sus animalitos salvajes, sus tribus y eso. Aunque debería hacer el esfuerzo de conocer a los vecinos del sur. Mi monitora de Spinning hizo una ruta por el Átlas en bici y vino encantada, Sonia también hizo una ruta pero a pie, vino igualmente feliz.

Respecto a la cara de EMM, recuerdo una anécdota de cuando EMM iba al col: una evaluación las notas no fueron muy buenas y la tutora les dijo a los papis que no entendía como le habían salido mal los exámenes sin prestaba muchísima atención en clase, estaba calladito con los ojos clavados en la profe, tan formalito y atento. Papichulo le informó que callado y formal sí, pero que de atento nada, que esa era su cara de tener la cabeza a miles de kms de allí. Suerte que Supernova se ha dado cuenta a tiempo.

Papichulo dijo...

Me pasa como a algunos, no me llama Africa y menos la parte mora. Si me gustaría Kenia por eso de los safaris fotográficos y las fieras.
En cuanto a viajar en estos momentos se está poniendo todo muy chungo. Es una pena que hayan robado y destruido parte del museo del Cairo pero Egipto era un país, según decían muy seguro y mira, algún turista español lo está pasando mal para regresar. Para viajar lo mejor: Teruel, Extremadura, Picos de Europa, etc.eta.
Dice David que se ha comprado un puf, no se ha dado cuenta que con el precio de la gasolina hubiese sido mucho mejor un dromedario y además sería el animal de compañía ideal.